Base de la Pirámide (BoP)


 
Base de la Pirámide (BoP)

Aproximadamente, cuatro millones de personas- es decir, dos tercios de la población mundial-vive con menos de 1500 dólares al año. Ellos son la base de la pirámide. Forman parte de este conjunto poblacional que sobrevive con menos de lo mínimo y que se espera aumente en un 30% de cara a 2050.

Las implicaciones para las empresas son múltiples. Más allá de la adversa realidad que representa tener un conjunto poblacional tan elevado subsistiendo a esos niveles de pobreza, para las empresas es importante entender que el mercado de los países desarrollados no es capaz de asumir el crecimiento necesario. Se inicia así un nuevo entorno en el que la base de la pirámide se traduce en nuevas oportunidades de negocio.

La posibilidad de aprovechar esta coyuntura está condicionada a la capacidad de las empresas de alejarse de los convencionalismos imperialistas y buscar un equilibrio entre el desarrollo de la comunidad y la mejora de las condiciones de vida y el éxito empresarial derivado de convertir este crecimiento social en un crecimiento económico.

CODESPA describe los negocios inclusivos en la base de la pirámide, de la siguiente manera: “Que un negocio venda productos baratos a comunidades en situación de pobreza no lo convierte en un negocio inclusivo. Por lo pronto, no todos los productos que se comercializan para la BdP tienen un impacto social positivo. Igualmente, tampoco se trata de crear nuevas o innecesarias necesidades de consumo.

Los negocios inclusivos deben proveer productos y servicios que facilitan y mejoran la vida de la gente que los adquiere o impactar positivamente en la Base de la Pirámide a través del acceso a oportunidades económicas y laborales.

La gran diferencia radica en pensar que algunas necesidades de la población de escasos recursos podrían resolverse considerando que hay productos o servicios que pueden mejorar su calidad de vida y que pueden adquirirlos; o bien que pueden integrarse en modelos empresariales en los que participan como proveedores o distribuidores. Desde la perspectiva empresarial, supone una nueva manera de entender su posible contribución a la lucha contra la pobreza, basada en la innovación en productos y servicios que resuelven necesidades sociales o en articular en su cadena de valor el trabajo con poblaciones de escasos recursos. La articulación con el sector público resulta fundamental para la operativa de algunos de estos modelos, en especial, cuando se trata de atender necesidades básicas de la población.”

Para las empresas, existen una serie de beneficios a la hora de desplegar sus iniciativas de BdP y negocios inclusivos. Por ejemplo, se consigue tener acceso a un mercado todavía desconocido, se obtiene una diversificación de la cartera de productos y servicios o del conjunto de proveedores o distribuidores, al tiempo que se genera bienestar social y se contribuye a la sostenibilidad de la empresa. Adicionalmente, este tipo de prácticas aumenta la licencia para operar, especialmente en países en desarrollo, impulsan la capacidad de innovación, y facilita la creación nuevos negocios bajo un planteamiento más integrado y sostenible.

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